La reducción de jornada no es gratis

Nos llega hoy la siguiente carta de una MadreGuerrera anónima expresando su sentir en relación a la reducción de la jornada laboral:

Llega un día en el que te tienes que reincorporar al trabajo. Han pasado 16 semanas, has compactado las horas de lactancia y guardaste todas las vacaciones estando embarazada (a pesar de necesitar descansar) para poder aprovechar ahora. Sumando todo tienes la gran suerte de casi llegar a las 23 semanas de tu bebé.

Te pones en contacto con jefes y RRHH y te acoges al derecho de reducción de jornada por cuidado del menor. Pasas a trabajar 50% menos (en el caso de cogerte lo máximo) pero también cobras un 50% menos.

Lo has estudiado con calma, meditado y lo haces porque te merece la pena, porque puedes permitírtelo, porque quieres… por lo que sea, pero porque es tu derecho sobretodo.

En fin, comienzas cada una de tus jornadas, ahora de 4 horas, con la faena que tenías en la jornada de 8h. Así que vas de culo, lo más rápido posible para sacarla. Hay días que consigues hacerlo, y otros que no (que son la gran mayoría) y en esos días sientes que eres una incompetente laboral. Más que sentirlo piensas que tus compañer@s/jef@s pensarán que te has tocado el toto porque sólo has hecho la mitad de la faena… Pero claro ¡coño! ¡Es que trabajas la mitad de horas! Así que es lo normal.

Sientes la necesidad de tenerte que excusar. “No me ha dado tiempo” “lo siento” “bla bla bla…”

Pero por otro lado piensas ” MECAGON! ¡Que no he parado joder! pero que es que trabajo la mitad de tiempo” … Y luego piensas “los días que hago la misma faena que tú en 8 horas no me dices: ¿cómo es posible haberlo conseguido?. Quizá sigues pensando que me he tocado el papo, pero eso solo significaría que tu te has tocado los huevos/los ovarios no sólo las 4 horas que haces más que yo sino también las otras 4 que son mi jornada”.

Esto solo lo piensas porque realmente nadie te dice nada, pero Tú tienes tus paranoias. Porque lo que si escuchas cada puñetero día de tu vida laboral es un “¿ya te vas? ¡Qué suerte!”

Y entonces un día te cansas y le contestas:

“¿¿¿SUERTE??? ¿sabes qué pasa? Que trabajar 4 horas me vale dinero, que trabajar 4 horas supone cobrar la mitad.”

SUERTE tendría si cobrara lo mismo y trabajara la mitad… entonces me podrías decir “qui siirti yi ti vis” pero no es el caso. No es el caso porque una reducción, y atención a lo que voy a decir que lo mismo a alguien le desmonto su maravilloso mundo de yupi en el que piensa que l@s que nos reducimos jornadas somos un@s priviligiad@s. Preparados que voy: LA REDUCCIÓN NO ES GRATIS.

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2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Las personas que nos apretamos el cinturón con excedencias y reducciones de jornada, somos constantemente juzgados por nuestros jefes y compañeros. Muy triste.

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    1. Sí, cualquier persona que decida llevar a cabo su obligación de cuidar, tiende a ser juzgada en el ámbito laboral…. 😞

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